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Divorcio internacional: la importancia de aplicar bien la norma

El Derecho de Familia suele asociarse a conflictos humanos muy concretos: divorcios, hijos, pensiones de alimentos, custodias, viviendas familiares o relaciones entre progenitores.

Pero detrás de esas situaciones personales existe, muchas veces, una arquitectura jurídica compleja. Y esa complejidad aumenta de forma considerable cuando el asunto tiene elementos internacionales.

✔️Un cónyuge vive en España y el otro en Japón.
✔️Uno de los progenitores reside en Reino Unido.
✔️Los hijos están en otro país.
✔️Hay distintas nacionalidades.
✔️Existe un procedimiento abierto en el extranjero.
✔️O se pretende que una resolución española pueda producir efectos fuera de España.

En esos casos, el Derecho de Familia deja de ser únicamente una cuestión de Código Civil o de Ley de Enjuiciamiento Civil. Entra en juego el Derecho Internacional Privado, los Reglamentos europeos, los convenios internacionales y, solo cuando corresponde, la normativa interna española.

Y aquí es donde la especialización deja de ser una ventaja y se convierte en una necesidad.

No basta con saber Derecho de Familia: hay que saber qué norma se aplica primero

Una de las cuestiones más delicadas en los procedimientos de familia internacional es determinar qué tribunales son competentes.

Parece una pregunta sencilla: ¿pueden conocer del asunto los tribunales españoles?

Pero la respuesta no lo es.

La respuesta no está siempre en la Ley Orgánica del Poder Judicial.

En materia internacional, el sistema de fuentes exige comprobar:

1) en primer lugar, si existe un Reglamento de la Unión Europea aplicable.

2) Después, si hay un convenio internacional relevante.

3) Y solo en defecto de estas normas, o cuando ellas mismas remiten al derecho interno, procede acudir a la normativa española.

Este orden no es una cuestión académica. Puede decidir si un procedimiento sigue adelante en España o si se archiva. Puede afectar a la estrategia procesal, a los tiempos, a los recursos y a la posibilidad de ejecutar una resolución en otro país.

Un ejemplo reciente: España, Japón y la competencia internacional

La Revista de la Asociación Española de Abogados de Familia ha publicado recientemente un artículo jurídico muy interesante sobre el sistema de fuentes en Derecho Internacional Privado en materia de competencia internacional.

En él se analiza una resolución de la Audiencia Provincial de Valladolid, el Auto n.º 07/2026, de 13 de enero, dictado en un asunto de divorcio con medidas de responsabilidad parental y alimentos. El caso tenía un claro componente internacional: un esposo español residente en España y una esposa japonesa residente en Japón, donde también se encontraba el hijo común.

La resolución finalmente declaró la competencia de los tribunales españoles. Pero lo jurídicamente relevante no era solo el resultado, sino el camino utilizado para llegar a él.

El comentario doctrinal destacaba que, en un asunto de estas características, la competencia para el divorcio no debía fundarse directamente en la LOPJ (Ley Orgánica del Poder Judicial), sino en el Reglamento UE/2019/1111. Es decir, la norma europea era la que debía analizarse en primer lugar.

Este matiz es esencial.

Cuando existe un Reglamento europeo aplicable, no podemos saltar directamente a la norma interna española solo porque el otro país implicado no pertenezca a la Unión Europea. Esa es precisamente una de las confusiones más frecuentes en la práctica.

Que el otro país no sea de la UE no significa que el Reglamento europeo no importe

Este punto es especialmente importante para familias internacionales.

A veces se piensa que, si el otro Estado implicado es Japón, Estados Unidos, Reino Unido tras el Brexit o cualquier otro tercer Estado, entonces los Reglamentos europeos dejan de ser relevantes.

Pero esa conclusión puede ser equivocada.

Los Reglamentos europeos no se aplican únicamente cuando todos los países implicados son Estados miembros. En muchos casos, actúan como normas de competencia internacional de los tribunales españoles, aunque el conflicto tenga conexión con un tercer Estado.

Dicho de forma sencilla: la pregunta no es solo si el otro país pertenece o no a la Unión Europea. La pregunta correcta es si el tribunal español, como tribunal de un Estado miembro, debe aplicar una norma europea para determinar su propia competencia.

Y muchas veces la respuesta será sí.

Divorcio, responsabilidad parental y alimentos: no siempre siguen la misma regla

Otro error frecuente es tratar el procedimiento de familia internacional como si todo pudiera resolverse con una única norma.

Pero un mismo caso puede contener varias materias jurídicas distintas:

  • la disolución del matrimonio;
  • la responsabilidad parental;
  • las medidas relativas a los hijos;
  • la pensión de alimentos;
  • la vivienda familiar;
  • la litispendencia internacional;
  • el reconocimiento y ejecución de resoluciones.

Cada una de estas cuestiones puede estar sujeta a reglas diferentes.

En el caso comentado, el análisis diferenciaba entre la competencia para el divorcio, la competencia para la responsabilidad parental y la competencia para los alimentos. Y esa distinción es fundamental.

La competencia para el divorcio podía venir determinada por el Reglamento UE/2019/1111. La responsabilidad parental podía exigir otro análisis, especialmente si ningún Estado miembro tenía competencia y había que acudir a la norma interna por remisión del propio Reglamento. Y los alimentos debían examinarse a la luz del Reglamento CE/4/2009, no como una simple consecuencia automática de la LOPJ.

Este tipo de análisis técnico es precisamente lo que exige el Derecho de Familia internacional.

La LOPJ no desaparece, pero no siempre es el punto de partida

La Ley Orgánica del Poder Judicial sigue siendo una norma importante. Pero en materia internacional no siempre es la primera norma que debe aplicarse.

En algunos casos opera de forma residual. En otros, se aplica porque una norma europea remite a la legislación nacional. Y en otros, directamente queda desplazada por un Reglamento europeo o por un convenio internacional aplicable.

Por eso no basta con decir: “aplicamos la LOPJ”.

Antes hay que preguntarse:

¿Existe un Reglamento europeo aplicable?
¿Existe un convenio internacional?
¿La norma europea desplaza la norma interna?
¿La norma europea permite acudir a la ley nacional?
¿Estamos ante divorcio, responsabilidad parental o alimentos?
¿Hay un procedimiento abierto en otro país?
¿La resolución española podrá ser reconocida o ejecutada fuera?

Estas preguntas no son teóricas. Son estrategia procesal.

La especialización evita errores que pueden costar muy caro

En Derecho de Familia internacional, un error en la norma aplicable puede tener consecuencias importantes.

Puede generar una declinatoria internacional.
Puede retrasar el procedimiento.
Puede obligar a recurrir.
Puede provocar inseguridad jurídica.
Puede dificultar la ejecución de una resolución en otro país.
E incluso puede llevar al archivo del procedimiento si se declara la falta de competencia de los tribunales españoles.

Y cuando hablamos de familia, estos problemas no son meramente procesales.

Afectan a menores, alimentos, tiempos de convivencia, estabilidad económica, decisiones parentales y relaciones personales profundamente sensibles.

Por eso, el abogado de familia internacional debe hacer un trabajo previo muy riguroso. Antes de presentar una demanda, debe estudiar no solo los hechos, sino también la arquitectura jurídica internacional del caso.

Una cuestión de técnica, pero también de responsabilidad

El Derecho Internacional Privado es una materia compleja. Sus reglas no siempre son intuitivas. Y precisamente por eso, quienes trabajamos en Derecho de Familia tenemos la responsabilidad de plantear bien los asuntos desde el principio.

El abogado especialista debe ayudar al tribunal a identificar correctamente las normas aplicables, distinguir entre materias, ordenar las fuentes y explicar por qué una norma europea, un convenio internacional o una norma interna debe prevalecer en cada caso.

Una buena demanda no solo cuenta una historia familiar. También construye correctamente el fundamento jurídico que permite al tribunal resolver.

Conclusión

El Derecho de Familia internacional exige sensibilidad, pero también precisión técnica.

No basta con saber que una persona vive en España o que otra reside en el extranjero. Hay que analizar qué Reglamento europeo se aplica, si existe un convenio internacional, cuándo entra en juego la LOPJ y qué consecuencias procesales tiene cada decisión.

La diferencia entre aplicar una norma u otra puede cambiar el curso completo del procedimiento.

En Bennet & Rey Abogados asesoramos a clientes nacionales e internacionales en asuntos de Derecho de Familia con elementos transfronterizos: divorcios internacionales, responsabilidad parental, alimentos, procedimientos con Reino Unido, Estados Unidos, países de la Unión Europea y terceros Estados.

Porque en los asuntos de familia internacional, elegir bien la estrategia jurídica desde el principio puede marcar una diferencia decisiva.

Si necesitas asesoramiento, nos encantará ayudarte. Envíanos un email a: [email protected]

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Mi ex me está poniendo las cosas difíciles después del divorcio: ¿qué puedo hacer legalmente?

El divorcio no siempre pone fin al conflicto.

En muchos casos, la parte más difícil empieza después: cuando ya existe una sentencia o un convenio aprobado judicialmente, pero uno de los ex cónyuges no coopera.

Puede ocurrir de muchas formas.

✔️Tu ex puede retrasarse en los pagos.
✔️Puede impedir o dificultar el régimen de visitas.
✔️Puede tomar decisiones sobre los hijos sin consultarte.
✔️Puede ignorar mensajes, generar tensión constante o utilizar pequeños problemas prácticos para mantener vivo el conflicto.

Si esto te está ocurriendo, lo primero que debes saber es esto:

No estás indefenso.

Pero también es importante elegir bien la respuesta legal. No todo comportamiento difícil justifica acudir inmediatamente al juzgado. Sin embargo, cuando existe un incumplimiento claro de una sentencia de divorcio o de un convenio aprobado judicialmente, sí pueden existir vías legales.

1. Identificar bien el problema

Antes de iniciar cualquier actuación legal, es importante concretar exactamente qué está ocurriendo.

¿Tu ex está:

  • dejando de pagar la pensión de alimentos o la pensión compensatoria?
  • impidiendo o dificultando el contacto con los hijos?
  • incumpliendo los periodos de vacaciones?
  • tomando decisiones unilaterales sobre colegio, salud o viajes?
  • negándose a firmar documentos necesarios?
  • incumpliendo lo acordado sobre la vivienda familiar?
  • ignorando de forma reiterada la sentencia o el convenio?
  • generando conflicto constante para hacer imposible la coparentalidad?

Este primer paso es fundamental, porque la vía legal dependerá del tipo de incumplimiento.

La sensación de que tu ex “te lo está poniendo difícil” puede ser totalmente comprensible desde el punto de vista emocional, pero jurídicamente necesitamos identificar hechos concretos, fechas, documentos y consecuencias.

2. Revisar qué dice exactamente la sentencia o el convenio

Muchos conflictos posteriores al divorcio se producen porque una parte se basa en lo que cree que se acordó, y no en lo que realmente dice la sentencia o el convenio.

Antes de enviar requerimientos o acudir al juzgado, conviene revisar:

  • la sentencia de divorcio;
  • el convenio regulador aprobado judicialmente;
  • el régimen de custodia y visitas;
  • la pensión de alimentos;
  • la pensión compensatoria, si existe;
  • los periodos de vacaciones;
  • las reglas sobre la vivienda familiar;
  • las obligaciones sobre gastos, documentos o comunicación.

La pregunta no es solo si tu ex se está comportando de forma injusta.

La pregunta jurídica es:

¿Está incumpliendo una obligación concreta?

Si la respuesta es sí, puede haber margen de actuación.

3. Guardar pruebas

Si tu ex no está cumpliendo lo acordado, la prueba es esencial.

Conviene conservar:

  • correos electrónicos;
  • mensajes de WhatsApp;
  • justificantes de cantidades impagadas;
  • movimientos bancarios;
  • comunicaciones del colegio;
  • documentos de viaje;
  • pruebas de visitas canceladas;
  • solicitudes escritas de cooperación;
  • cualquier requerimiento previo enviado.

Es importante evitar mensajes agresivos o excesivamente emocionales. Esos mensajes pueden acabar siendo leídos en un juzgado.

Lo más recomendable es comunicarse de forma clara, serena y por escrito.

Por ejemplo:

“Te solicito que cumplas el régimen de vacaciones establecido en la sentencia de fecha…”

o

“La pensión correspondiente al mes de (mes) no ha sido abonada. Por favor, confirma cuándo se realizará el pago.”

Este tipo de comunicación deja constancia sin elevar innecesariamente el conflicto.

4. ¿Cuándo se puede ejecutar una sentencia de divorcio en España?

Si existe una sentencia española de divorcio o un convenio aprobado judicialmente, y tu ex no lo está cumpliendo, puede ser posible iniciar un procedimiento de ejecución.

Esto puede ser relevante cuando existe:

  • impago de pensiones;
  • incumplimiento reiterado del régimen de visitas;
  • negativa a entregar o devolver a los hijos en los horarios establecidos;
  • incumplimiento de obligaciones económicas;
  • incumplimiento relativo al uso o entrega de una vivienda;
  • incumplimiento de otras obligaciones fijadas judicialmente.

La ejecución no sirve para volver a discutir todo el divorcio.

Sirve para pedir al juzgado que se cumpla lo que ya ha sido acordado o resuelto.

5. ¿Y si el problema afecta a los hijos?

Los conflictos posteriores al divorcio que afectan a los hijos deben tratarse con especial cuidado.

Si el problema se refiere al ejercicio de la patria potestad —por ejemplo, elección de colegio, tratamientos médicos, pasaportes, viajes internacionales o cambios importantes— no siempre estaremos ante una simple ejecución.

En algunos casos puede ser necesario pedir al juzgado que resuelva un desacuerdo entre progenitores.

Esto es especialmente importante cuando uno de los padres bloquea decisiones necesarias o actúa de forma unilateral en asuntos relevantes.

En estos procedimientos, el foco principal será normalmente el interés superior del menor, no castigar a uno de los progenitores.

6. ¿Qué ocurre si tu ex no paga la pensión?

Si no se paga la pensión de alimentos o la pensión compensatoria, el primer paso es calcular exactamente la deuda.

Normalmente será necesario reunir:

  • la sentencia o el convenio;
  • la cantidad mensual que debía pagarse;
  • extractos bancarios que acrediten el impago o pago parcial;
  • cálculo de atrasos;
  • prueba de requerimientos previos, si los hay.

En España, las pensiones impagadas pueden reclamarse normalmente mediante ejecución civil.

En supuestos más graves, el impago persistente puede llegar a tener relevancia penal, pero esto debe analizarse con prudencia. No todo retraso o pago parcial constituye automáticamente un delito.

7. ¿Conviene enviar primero un requerimiento formal?

En muchos casos, sí.

Un requerimiento formal puede ser útil porque:

  • concreta el incumplimiento;
  • da a la otra parte una última oportunidad de cumplir;
  • demuestra que se ha actuado razonablemente;
  • puede evitar el procedimiento judicial;
  • genera prueba documental.

No obstante, si el asunto es urgente —especialmente cuando afecta a menores, seguridad o viajes internacionales— puede ser necesario actuar con mayor rapidez.

8. ¿Cuándo puede no convenir ir al juzgado inmediatamente?

Este punto es importante.

A veces la otra parte se comporta de forma difícil, pero el incumplimiento jurídico todavía no está suficientemente claro. En esos casos, acudir al juzgado demasiado pronto puede aumentar el conflicto y los costes sin garantizar un buen resultado.

Puede ser mejor:

  • reunir más prueba;
  • enviar un requerimiento formal;
  • aclarar la interpretación de la sentencia;
  • negociar reglas prácticas más concretas;
  • acudir a mediación u otro medio adecuado cuando proceda;
  • solicitar una modificación de medidas si las medidas actuales ya no funcionan.

Una buena estrategia legal no siempre es la más agresiva.

Es la que tiene más posibilidades de resolver el problema.

9. ¿Y si las medidas originales ya no funcionan?

A veces el problema no es simplemente que tu ex esté incumpliendo.

El verdadero problema puede ser que las medidas acordadas en su momento ya no sean adecuadas.

Por ejemplo:

  • los hijos han crecido;
  • uno de los progenitores se ha mudado;
  • han cambiado los horarios laborales;
  • han cambiado las necesidades del menor;
  • ha variado la situación económica;
  • la comunicación entre los progenitores se ha deteriorado.

En estos casos, la ejecución puede no ser la mejor vía.

Puede ser necesario solicitar una modificación de medidas para adaptar la situación legal a la realidad actual.

10. Familias internacionales: una dificultad añadida

En las familias internacionales, los conflictos posteriores al divorcio pueden ser aún más complejos.

Pueden surgir cuestiones relacionadas con:

  • progenitores que viven en distintos países;
  • viajes internacionales con menores;
  • reconocimiento de sentencias extranjeras;
  • ejecución de sentencias españolas en el extranjero;
  • ejecución de resoluciones extranjeras en España;
  • pasaportes y autorizaciones de viaje;
  • traslados de residencia;
  • impago de pensiones entre países.

En estos casos, es especialmente importante pedir asesoramiento antes de actuar, sobre todo si existe riesgo de que un progenitor saque al menor de España o se niegue a devolverlo tras un viaje.

Conclusión

Si tu ex te está poniendo las cosas difíciles después del divorcio, no tienes por qué tolerar incumplimientos constantes ni vivir en la incertidumbre.

Pero la respuesta legal adecuada depende de los hechos.

✔️A veces lo mejor será enviar un requerimiento formal.
✔️A veces será necesario ejecutar la sentencia.
✔️A veces habrá que acudir al juzgado por un desacuerdo en el ejercicio de la patria potestad.
✔️Y a veces será más adecuado solicitar una modificación de medidas.

En Bennet & Rey asesoramos a clientes nacionales e internacionales en procedimientos de familia en España, incluyendo conflictos posteriores al divorcio, ejecución de sentencias, régimen de visitas, pensiones, patria potestad y asuntos de familia con componente internacional.

Si tu sentencia de divorcio no se está cumpliendo, podemos ayudarte a valorar tus opciones legales antes de que el conflicto vaya a más.

Si tienes alguna duda, o necesitas asesoramiento, no dudes en contactar:

Email: [email protected]

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Divorcio en España: ¿Puedo divorciarme en España si vivo en el extranjero?

Muchas parejas internacionales nos hacen la misma pregunta:

“¿Puedo divorciarme en España si ya no vivo allí?”

La respuesta es: posiblemente, sí — pero dependerá de las circunstancias concretas del caso.

En muchos supuestos, puede ser posible tramitar un divorcio en España aunque uno o ambos cónyuges vivan en el extranjero. Sin embargo, antes de iniciar el procedimiento es esencial analizar si los tribunales españoles tienen competencia, qué ley puede resultar aplicable, si hay hijos o bienes afectados y si el divorcio puede tramitarse de mutuo acuerdo.

En Bennet & Rey, asesoramos a clientes internacionales en inglés y en español en procedimientos de divorcio y derecho de familia en España.

¿Cuándo puedes divorciarte en España si vives en el extranjero?

La posibilidad de divorciarse en España depende principalmente de la conexión que exista entre el matrimonio y España.

Los tribunales españoles pueden ser competentes en determinados casos, por ejemplo cuando:

  • uno o ambos cónyuges tienen su residencia habitual en España;
  • los cónyuges tuvieron su última residencia habitual en España y uno de ellos todavía vive allí;
  • el demandado reside en España;
  • uno de los cónyuges tiene nacionalidad española, según las circunstancias;
  • los hijos viven en España;
  • existen vínculos familiares o jurídicos relevantes con España.

En los divorcios internacionales, la competencia judicial debe analizarse cuidadosamente antes de presentar la demanda. Esto es especialmente importante cuando los cónyuges viven en países distintos o tienen nacionalidades diferentes.

¿Puede gestionarse el divorcio a distancia?

En muchos casos, sí.

Si vives en el extranjero, gran parte del proceso puede gestionarse a distancia con la ayuda de un abogado en España. La comunicación puede realizarse normalmente por email, videollamada e intercambio seguro de documentación.

Dependiendo del caso, puede ser posible:

  • recibir asesoramiento jurídico a distancia;
  • enviar documentación desde el extranjero;
  • firmar determinados documentos ante notario o en un consulado español;
  • otorgar un poder a favor de tu abogado o procurador;
  • evitar desplazamientos innecesarios a España.

No obstante, los requisitos concretos dependerán del juzgado, del tipo de divorcio y de la documentación necesaria. Aunque debes tener presente que si inicias un procedimiento judicial por lo menos una vez tendrás que venir a España.

Divorcio de mutuo acuerdo desde el extranjero

El divorcio de mutuo acuerdo suele ser la opción más eficiente cuando ambos cónyuges están de acuerdo en las cuestiones principales.

Este acuerdo puede incluir:

  • el propio divorcio;
  • la guarda y custodia de los hijos;
  • la patria potestad y responsabilidades parentales;
  • la pensión de alimentos;
  • el uso de la vivienda familiar;
  • la pensión compensatoria, si procede;
  • la división o liquidación de bienes;
  • las medidas prácticas cuando los hijos viven en distintos países.

En España, el divorcio de mutuo acuerdo normalmente requiere un convenio regulador. Este documento recoge las medidas pactadas por ambos cónyuges y se presenta ante el juzgado para su aprobación.

Si hay hijos menores, el juzgado y el Ministerio Fiscal revisarán si el acuerdo protege adecuadamente el interés de los menores. En este caso tendrás que venir aunque sólo sea una vez para ratificar. ante el tribunal.

Divorcio contencioso cuando vives en el extranjero

Si no hay acuerdo entre los cónyuges, el divorcio puede convertirse en contencioso.

Un divorcio contencioso suele ser más complejo, especialmente cuando uno de los cónyuges vive en el extranjero o existen elementos internacionales, como:

  • hijos viviendo en otro país;
  • discrepancias sobre traslados o cambios de residencia;
  • acuerdos internacionales de custodia y visitas;
  • bienes en España y en el extranjero;
  • desacuerdo sobre pensiones;
  • dificultad para notificar documentos judiciales al otro cónyuge.

En estos casos, el asesoramiento jurídico temprano es especialmente importante. El día del juicio tendrás que estar en España. La primera pregunta estratégica no siempre es simplemente “¿puedo divorciarme?”, sino:

¿Dónde conviene iniciar el procedimiento de divorcio?

Iniciar el procedimiento en el país equivocado puede generar retrasos, costes adicionales y problemas de competencia judicial.

¿Qué documentos pueden ser necesarios?

La documentación dependerá de cada caso, pero habitualmente puede incluir:

  • certificado de matrimonio;
  • certificados de nacimiento de los hijos, si los hay;
  • prueba de residencia;
  • pasaportes o documentos de identidad;
  • NIE, si se dispone de él;
  • documentación sobre ingresos, bienes o propiedades;
  • acuerdos previos entre los cónyuges;
  • prueba de escolarización o residencia de los hijos, cuando sea relevante.

Si los documentos han sido emitidos fuera de España, puede ser necesario legalizarlos o apostillarlos y traducirlos mediante traducción jurada.

Por eso, un divorcio internacional debe prepararse cuidadosamente desde el principio.

¿Necesito viajar a España?

No siempre.

En muchos casos, los clientes internacionales pueden evitar viajar a España otorgando la autorización adecuada a sus representantes legales españoles. Sin embargo, esto debe analizarse caso por caso.

Puede que sea necesario viajar o realizar firmas formales si:

  • el juzgado exige ratificación personal;
  • los documentos no se han preparado correctamente;
  • existen cuestiones urgentes;
  • hay una vista judicial;
  • el divorcio es contencioso;
  • las medidas relativas a los hijos requieren una valoración judicial más detallada.

Una buena estrategia legal debería aclarar estas cuestiones desde el principio, para que sepas qué esperar antes de iniciar el procedimiento.

Por qué es importante el asesoramiento legal en un divorcio internacional

Un divorcio internacional no consiste solo en poner fin al matrimonio.

También puede afectar a:

  • dónde vivirán los hijos;
  • cómo se ejercerá la patria potestad;
  • cómo se organizarán los viajes y visitas;
  • si debe pagarse pensión de alimentos o compensatoria;
  • cómo se tratarán los bienes situados en España;
  • si una resolución extranjera debe reconocerse en España;
  • cómo se inscribirá o utilizará el divorcio en otro país.

Por eso, el divorcio internacional exige conocimiento jurídico técnico y una comprensión práctica de las situaciones familiares transfronterizas.

Cómo puede ayudarte Bennet & Rey

En Bennet & Rey, ayudamos a clientes internacionales en procedimientos de divorcio y derecho de familia en España.

Podemos ayudarte a:

  • valorar si puedes divorciarte en España;
  • analizar las cuestiones de competencia internacional;
  • asesorarte sobre divorcio de mutuo acuerdo o contencioso;
  • preparar o revisar el convenio regulador;
  • coordinar documentación desde el extranjero;
  • asistir con poderes y firmas formales;
  • asesorarte sobre hijos, pensiones y bienes;
  • comunicarnos contigo claramente en inglés y en español.

Nuestro objetivo es que el proceso sea claro, estratégico y jurídicamente seguro, especialmente cuando estás afrontando un divorcio en España mientras resides en el extranjero.

¿Estás pensando en divorciarte en España mientras vives fuera?

Si resides fuera de España y estás considerando iniciar un procedimiento de divorcio en España, es importante obtener asesoramiento legal antes de actuar.

El primer paso es entender si España es la jurisdicción adecuada y qué pasos prácticos son necesarios.

Contacta con Bennet & Rey para analizar tu divorcio internacional en España.

Te ayudaremos a entender tus opciones y a gestionar el proceso con claridad, estrategia y discreción.

Contáctanos bien por email en: [email protected]  o

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