Ir al contenido principal

Comprar una propiedad en España a través de una sociedad: ventajas y riesgos

Comprar una propiedad en España es una decisión importante, especialmente para compradores internacionales que desean adquirir una segunda residencia, una vivienda para alquilar, una inversión inmobiliaria o una base familiar en España.

Una de las preguntas que recibimos con frecuencia en Bennet & Rey es:

“¿Conviene comprar la propiedad a título personal o a través de una sociedad?”

La respuesta es: depende.

Comprar a través de una sociedad puede tener sentido en determinados casos, especialmente cuando la operación forma parte de una estructura empresarial, patrimonial o de inversión más amplia. Sin embargo, no siempre es más barato, más sencillo ni más seguro.

De hecho, para muchos compradores particulares, utilizar una sociedad puede generar más obligaciones fiscales, contables y administrativas.

Antes de tomar una decisión, conviene analizar cuidadosamente las ventajas y los riesgos.

1. ¿Por qué algunos compradores se plantean comprar mediante una sociedad?

Los compradores internacionales pueden plantearse adquirir una propiedad en España a través de una sociedad por distintos motivos:

  • ya tienen una sociedad en su país de residencia;
  • desean comprar como inversión;
  • quieren alquilar la propiedad;
  • buscan separar su patrimonio personal del patrimonio empresarial;
  • compran junto con otros inversores;
  • están pensando en planificación sucesoria;
  • les han dicho que comprar mediante sociedad puede ahorrar impuestos.

Algunos de estos motivos pueden ser razonables. Otros deben analizarse con mucha prudencia.

Lo importante es entender que una sociedad no debe utilizarse simplemente porque parezca una estructura más sofisticada. La estructura debe tener sentido jurídico, fiscal y práctico.

2. Posibles ventajas de comprar a través de una sociedad

Separación patrimonial

Comprar mediante una sociedad puede ayudar a separar la propiedad del patrimonio personal del comprador. Esto puede ser relevante cuando el inmueble forma parte de una cartera de inversión o de una actividad empresarial.

Por ejemplo, si varios inversores compran juntos, una sociedad puede ofrecer un marco más claro para regular la titularidad, la toma de decisiones, la distribución de beneficios y la salida futura de alguno de los socios.

Actividad empresarial o de alquiler

Si la propiedad está realmente vinculada a una actividad económica, como alquiler profesional, alojamiento turístico debidamente autorizado o inversión inmobiliaria organizada, la titularidad mediante sociedad puede ser una opción a valorar.

Ahora bien, la actividad debe ser real, coherente y correctamente documentada. No es lo mismo una sociedad con actividad inmobiliaria que una sociedad creada para tener una única vivienda utilizada principalmente como residencia vacacional.

Posible organización de la inversión

En algunos casos, la sociedad puede facilitar la organización interna de la inversión, especialmente cuando hay varios socios, aportaciones distintas o reglas específicas sobre gestión, financiación o venta futura.

No obstante, la sociedad no elimina la necesidad de hacer una buena revisión legal del inmueble ni sustituye el asesoramiento fiscal.

Planificación sucesoria y patrimonial

Para familias con patrimonio en varios países, una sociedad puede formar parte de una estrategia más amplia de planificación sucesoria o patrimonial.

Pero este análisis no debe hacerse únicamente desde la perspectiva de la compraventa inmobiliaria española. También pueden influir la residencia fiscal, la nacionalidad, el régimen matrimonial, la ley aplicable a la sucesión y la situación familiar del comprador.

3. Riesgos de comprar mediante sociedad

No siempre supone un ahorro fiscal

Este es uno de los errores más frecuentes.

Comprar una propiedad en España a través de una sociedad no implica automáticamente pagar menos impuestos.

Según la estructura elegida, pueden existir obligaciones de Impuesto sobre Sociedades, declaraciones fiscales, contabilidad, costes de mantenimiento de la sociedad y consecuencias fiscales futuras cuando se venda el inmueble o se distribuyan beneficios.

Un supuesto ahorro inicial puede convertirse en un problema fiscal más adelante.

Más costes de gestión y cumplimiento

Una sociedad normalmente exige más administración que una compra a título personal.

Puede haber obligaciones contables, presentación de cuentas, declaraciones fiscales, libros societarios, representación legal, poderes, traducciones, apostillas, identificación de socios y otros trámites.

Para una persona que solo quiere comprar una vivienda familiar o una segunda residencia, estos costes pueden no compensar.

Uso personal de una propiedad de la sociedad

Si la propiedad pertenece a una sociedad, pero la utilizan personalmente los socios o sus familiares, la situación debe analizarse con cuidado.

Puede haber implicaciones fiscales si se considera que existe un uso privado de un activo societario, una ventaja para el socio o una renta que debería declararse.

Por eso, la estructura debe ser coherente. Una sociedad no debería ser una simple “pantalla” para una vivienda de uso estrictamente privado.

La financiación puede ser más compleja

Algunos bancos pueden ser más prudentes al financiar compras realizadas por sociedades, especialmente si se trata de sociedades extranjeras o recién constituidas.

La entidad bancaria puede pedir documentación adicional, información sobre los socios, origen de fondos, poderes, cuentas anuales y garantías personales.

Las condiciones de financiación también pueden ser distintas a las ofrecidas a compradores particulares.

La venta futura puede complicarse

La estructura elegida al comprar será muy importante cuando llegue el momento de vender.

Habrá que valorar, entre otras cuestiones:

  • si vende la sociedad o se venden las participaciones;
  • qué impuestos se generan en España;
  • qué efectos fiscales existen en el país de residencia del comprador;
  • si el futuro comprador aceptará esa estructura;
  • qué documentación societaria será necesaria;
  • si existen obligaciones de comunicación o declaración adicionales.

Estas cuestiones conviene analizarlas antes de comprar, no cuando ya se está negociando la venta.

4. ¿Sociedad española o sociedad extranjera?

Otra pregunta habitual es si conviene comprar a través de una sociedad española o de una sociedad extranjera.

Una sociedad española puede resultar más familiar para notarios, bancos, registros y autoridades fiscales españolas. Pero también implica obligaciones societarias y fiscales en España.

Una sociedad extranjera puede ser cómoda si el comprador ya la tiene constituida en su país. Sin embargo, puede requerir más documentación para operar en España: poderes, certificados societarios, apostillas, traducciones juradas, NIF, identificación de administradores y acreditación de facultades.

En ambos casos, es esencial revisar la estructura tanto en España como en el país de residencia del comprador.

5. Cuándo puede tener sentido comprar mediante sociedad

Comprar mediante sociedad puede ser una opción a estudiar cuando:

  • la propiedad forma parte de una actividad real de inversión;
  • hay varios inversores;
  • ya existe una estructura societaria con finalidad clara;
  • el inmueble se va a alquilar de forma profesional;
  • se busca una separación patrimonial justificada;
  • la operación forma parte de una planificación familiar, fiscal o sucesoria más amplia.

Incluso en estos casos, es imprescindible contar con asesoramiento legal y fiscal antes de firmar.

6. Cuándo puede ser mejor comprar a título personal

La compra a título personal puede ser más adecuada cuando:

  • el inmueble será una vivienda familiar o vacacional;
  • compra una persona sola o un matrimonio;
  • no existe una verdadera actividad empresarial;
  • se quiere una estructura sencilla;
  • se desea evitar costes contables y societarios innecesarios;
  • la sociedad solo se crearía con la idea de “ahorrar impuestos”.

En muchos casos, comprar personalmente puede ser más claro, más económico y más fácil de gestionar.

7. Nuestra recomendación práctica

Antes de decidir si comprar una propiedad en España a través de una sociedad, recomendamos hacerse tres preguntas:

1. ¿Cuál es la finalidad real de la compra?
¿Vivienda familiar, inversión, alquiler, negocio o planificación patrimonial?

2. ¿Qué puede ocurrir en cinco o diez años?
¿Se venderá, se alquilará, se heredará, se refinanciará o se transmitirá?

3. ¿Se ha revisado la estructura en los dos países?
El asesoramiento español puede no ser suficiente si el comprador reside fiscalmente en otro país.

La mejor estructura no es la que parece más sofisticada. Es la que funciona jurídicamente, fiscalmente y de forma práctica a largo plazo.

Conclusión

Comprar una propiedad en España mediante una sociedad puede ser útil en determinados casos, pero no es una solución universal.

Para algunos compradores puede aportar organización, separación patrimonial y flexibilidad de inversión. Para otros, puede generar costes innecesarios, obligaciones fiscales y complicaciones futuras.

En Bennet & Rey asesoramos a clientes internacionales que desean comprar propiedades en España, ayudándoles a revisar la estructura legal, la documentación y los riesgos antes de firmar.

¿Estás pensando en comprar una propiedad en España?
Podemos ayudarte a analizar si conviene comprar a título personal o mediante sociedad antes de comprometerte.

Envianos un email a: [email protected]

Haz click aquí y reserva una cita con un abogado

Comprar una propiedad en España: por qué debes revisar la última acta de la comunidad antes de firmar

Cuando se compra una propiedad en España, muchos compradores se centran en el precio, la ubicación, el estado de la vivienda, la nota simple y la escritura. Todo eso es importante. Pero hay un documento que a veces se pasa por alto y que puede revelar información muy valiosa: Última acta de la junta de propietarios.

Si la vivienda forma parte de un edificio, urbanización o complejo residencial, el comprador no solo compra una propiedad privada. También entra a formar parte de una comunidad de propietarios.

Y eso puede implicar gastos, normas, acuerdos, conflictos, derramas y obligaciones futuras.

¿Qué es una comunidad de propietarios?

En España, cuando un edificio está dividido en pisos, locales, garajes o elementos privativos, normalmente se rige por la Ley de Propiedad Horizontal.

Esta ley regula la relación entre la propiedad privada de cada propietario y los elementos comunes del edificio o complejo.

Entre los elementos comunes pueden encontrarse:

  • el tejado;
  • la fachada;
  • el ascensor;
  • las escaleras;
  • los jardines;
  • la piscina;
  • las zonas de aparcamiento;
  • las instalaciones comunes;
  • los elementos estructurales;
  • determinados servicios compartidos.

La comunidad de propietarios se encarga de gestionar estos elementos comunes. Cada propietario suele pagar una cuota de comunidad conforme a su coeficiente o cuota de participación.

¿Qué es la junta de propietarios?

La junta de propietarios es la reunión en la que los propietarios adoptan decisiones sobre la comunidad.

En esa junta se pueden aprobar presupuestos, cuentas, obras, nombramientos, normas internas, reclamaciones judiciales y otros asuntos que afectan al edificio o a la urbanización.

Por ejemplo, la junta puede decidir:

  • aprobar los gastos ordinarios de la comunidad;
  • aprobar obras extraordinarias;
  • imponer una derrama;
  • reparar el tejado, la fachada, el ascensor o la piscina;
  • iniciar acciones judiciales contra propietarios morosos o terceros;
  • aprobar restricciones sobre viviendas turísticas;
  • tratar problemas de ruidos, filtraciones, deudas o defectos estructurales;
  • nombrar o sustituir al administrador o al presidente de la comunidad.

¿Qué es el acta de la junta de propietarios?

El acta es el documento escrito que recoge lo tratado y acordado en la junta de propietarios.

Normalmente incluye la fecha, los asistentes, el orden del día, los acuerdos adoptados y, en su caso, el resultado de las votaciones.

Para un comprador, este documento puede ser muy útil porque permite conocer cuestiones que no siempre aparecen en la visita a la vivienda, en la descripción de la inmobiliaria o incluso en la nota simple.

¿Por qué conviene pedir la última acta antes de comprar?

Porque la última acta puede mostrar lo que realmente está ocurriendo dentro de la comunidad.

Una vivienda puede parecer perfecta, pero el acta puede revelar que hay problemas en el edificio, obras importantes previstas, conflictos entre vecinos o gastos extraordinarios pendientes.

1. Posibles derramas futuras

Uno de los motivos principales para revisar el acta es comprobar si existen obras aprobadas, previstas o discutidas que puedan dar lugar a una derrama.

Una derrama es una aportación extraordinaria que deben pagar los propietarios para cubrir determinados gastos de la comunidad.

Puede tratarse, por ejemplo, de:

  • reparación del tejado;
  • rehabilitación de fachada;
  • sustitución del ascensor;
  • obras estructurales;
  • reparación de piscina;
  • mejoras de accesibilidad;
  • procedimientos judiciales;
  • obras importantes de mantenimiento.

El comprador debería conocer esta información antes de firmar. De lo contrario, podría encontrarse poco después de la compra con un gasto extraordinario que no había previsto.

2. Problemas de mantenimiento o del edificio

El acta puede mencionar filtraciones, humedades, grietas, problemas de fachada, averías del ascensor, defectos en el garaje, problemas de bajantes o reclamaciones contra empresas de mantenimiento.

Estos problemas no siempre son visibles durante una visita, pero pueden afectar al valor de la propiedad y a los gastos futuros.

3. Restricciones de uso

Algunas comunidades tratan o aprueban normas sobre viviendas turísticas, alquileres de corta duración, actividades profesionales, animales, ruidos, uso de terrazas, instalación de aparatos de aire acondicionado o modificación de fachadas.

Esto es especialmente importante si el comprador quiere alquilar la vivienda, utilizarla como segunda residencia o realizar reformas.

4. Deudas dentro de la comunidad

Aunque el vendedor aporte un certificado de estar al corriente de pago de sus cuotas comunitarias, el acta puede revelar si existen otros propietarios morosos o si la comunidad tiene problemas económicos.

Una comunidad con muchos impagos puede tener dificultades para atender sus gastos ordinarios o acometer obras necesarias.

5. Conflictos entre vecinos

Las actas pueden reflejar conflictos por ruidos, uso de zonas comunes, obras no autorizadas, filtraciones, viviendas turísticas o incumplimiento de normas comunitarias.

Esto no significa necesariamente que no deba comprarse la vivienda, pero sí es información que el comprador debería conocer antes de comprometerse.

6. Procedimientos judiciales pendientes

La comunidad puede estar inmersa en procedimientos judiciales contra promotores, constructores, propietarios morosos, vecinos o incluso administraciones públicas.

Estos procedimientos pueden tener consecuencias económicas o prácticas para los propietarios.

¿Debe el comprador pedir siempre la última acta?

En nuestra opinión, sí, especialmente cuando se compra un piso, un adosado, una vivienda en urbanización, una propiedad con zonas comunes o cualquier inmueble sujeto a una comunidad de propietarios.

La última acta no es el único documento que debe revisarse, pero sí forma parte de una buena comprobación legal previa a la compra.

Lo recomendable es solicitar:

  • la última acta de la junta de propietarios;
  • los estatutos de la comunidad, si existen;
  • las normas internas, si existen;
  • el certificado de estar al corriente de pago de la comunidad;
  • información sobre derramas aprobadas o previsibles;
  • el último presupuesto comunitario;
  • confirmación de la cuota ordinaria de comunidad.

¿Y si no hay acta reciente?

Si no existe un acta reciente, también conviene saberlo.

Puede deberse a que la comunidad es pequeña o poco activa, pero también puede indicar una gestión deficiente o falta de organización.

En ese caso, conviene hacer más preguntas:

  • ¿Cuándo se celebró la última junta?
  • ¿Quién es el presidente de la comunidad?
  • ¿Hay administrador de fincas profesional?
  • ¿Existen obras pendientes?
  • ¿Hay deudas?
  • ¿Hay derramas aprobadas o previstas?
  • ¿Hay conflictos conocidos dentro de la comunidad?

Por qué esto es importante para compradores extranjeros

Los compradores extranjeros suelen apoyarse mucho en la inmobiliaria, en el vendedor o en la impresión general de la vivienda. Sin embargo, en España, la comunidad de propietarios puede afectar directamente a los costes futuros, al uso de la propiedad y a la tranquilidad del comprador.

Revisar la última acta puede ayudar a detectar riesgos antes de firmar un contrato de reserva, unas arras o la escritura pública de compraventa.

También puede permitir renegociar, pedir más documentación o tomar una decisión más informada.

Conclusión

Al comprar una propiedad en España, la revisión legal no debe limitarse a la nota simple, la escritura y los impuestos.

La última acta de la junta de propietarios puede revelar información esencial sobre el edificio, gastos futuros, decisiones comunitarias, conflictos y posibles riesgos.

En Bennet & Rey ayudamos a compradores internacionales a revisar la documentación legal antes de comprar una propiedad en España, para que sepan exactamente qué están comprando y qué obligaciones pueden asumir.

Si vas a comprar una propiedad en España y necesitas asesoramiento legal antes de firmar, estaremos encantados de ayudarte.

Envíanos un email a: [email protected]

Haz click aquí y reserva una cita con un abogado